Virgen de la Candelaria

Protege a nuestro pueblo

Palabras del "señor cura"

Palabras del "señor cura"

Mis queridos maulinos...

¡Peligro inminente para personas y medio ambiente!!!

Una ley de 1998 dice: “Se multará con 1 hasta 5 UTM ($ 225 mil) el ingreso y tránsito de vehículos en toda la costa del litoral de la República, sus playas, terrenos de playa, en ríos y lagos y demás bienes nacionales”. La norma apunta a la protección del medio ambiente y de quienes transitan por esos lugares, pero ha sido escasamente difundida y fiscalizada.

Los vehículos motorizados en la playas, humedales, dunas, etc, destruyen el hábitat de muchas especies, entre ellas aves que anidan, descansan y/o anidan ahí. Ahora ya lo sabes!

Para saber mas y leer decreto oficial


Aclaración: Sobre intervención en rio Chovellén

En relación a lo expresado el día
13.06.15 en nuestra Portada, sobre el rio Chovellén intervenido por parte de un privado realizando actividades de extracción de áridos desde su cauce, nos gustaría agregar algunos antecedentes:

1.Según ha expresado el gestor del proyecto, don Darío Segura, vecino de Curanipe, ésta habría sido autorizada por los estamentos correspondientes: Dirección de Obras Hidráulicas, Gobernación y Departamento de Obras de la I. Municipalidad de Pelluhue, contando con los permisos correspondientes.

2.Dicha acción ya habría sido finalizada sin mayores contratiempos, teniendo como objeto, el mejorar el camino lateral para facilitar el acceso a vecinos y al propio ejecutor y sus emprendimientos turísticos.

3. Ejercemos su derecho a réplica, como corresponde a un legítimo derecho consagrado.

El Editor
16.06.15

Información que dio origen a esta publicación en Vigilante Costero Maule-Itata en links que siguen:















Post 1

Fragmento de post 2:

"Por último, resulta oprobioso para las comunidades de nuestra zona que el Estado de pronto se convierta en una suerte de aspiradora succionadora de recursos en entrega de concesiones y usufructo comercial a particulares de bienes públicos y los beneficios reales tangibles para nuestras localidades sean tan poco equilibrados."

lunes, 8 de marzo de 2010

Nuestra permanente amistad con el Perú


UNA ANTIGUA RELACIÓN FRATERNA

Desde siempre Curanipe tuvo muy cercanas relaciones con Perú, tanto así que en tiempos del puerto algunas familias del pueblo emparentaron con familias de allá y se cuenta que durante la Guerra del Pacífico las naves peruanas solían allegarse hasta nuestro pueblo a reabastecerse de vituallas.

Probablemente una de las únicas calles de Chile que lleva el nombre del Almirante Grau se encuentre en nuestro pueblo, está ubicada justo en donde funcionó la antigua Escuela de Curanipe, de la cual según algunas versiones fue uno de sus primeros directores don Miguel Aylwin Gajardo, el padre del ex presidente Patricio Aylwin Azócar.



Y un hecho curioso, don Alberto Yaya el único ciudadano peruano que hoy vive en la zona, tiene su casa en el casco de la que fue la anteriormente nombrada escuela, casado desde hace muchos años con una hija del pueblo, doña Elena Lepe, tiene hijos y nietos en Chile y en su natal Perú.



Almirante Dn. Miguel Grau Seminario
(El Caballero de los Mares)

Nació en la ciudad de Piura el 27 de Julio de 1834, Fue hijo del teniente coronel colombiano don Juan Manuel Grau y Berrío, natural de Cartagena de Indias, quien integró el ejército del Libertador Simón Bolívar. Su madre fue María Luisa Seminario y del Castillo.

Como su padre era empleado de Aduana de Paita, Grau dio sus primeros pasos en ese puerto, A los diez años hizo su primer viaje a Panamá en un mercante que naufragó.

En 1854, inició su carrera naval como guardiamarina, graduándose como alférez de fragata en 1856. Luego fue el primer comandante de la corbeta Unión y en 1868 fue nombrado comandante del monitor Huáscar.

Se casó el 12 de abril de 1867 con la dama limeña Dolores Cavero Núñez, con quien tuvo diez hijos.

En 1876 se hizo miembro del Partido Civil y se desempeñó como diputado por el departamento de Piura, dejando el comando del Huáscar durante dos periodos legislativos. Al estallar la guerra con Chile, fue destinado nuevamente al mando del Huáscar.

En la Guerra con Chile, Grau hunde a la Esmeralda, bombardea Antofagasta, captura barcos mercantes, corta comunicaciones, combate contra el Cochrane, el Magallanes, el Abtao y el Matías Cousiño, el 9 de julio de 1879, perdonando a este último que se había rendido.

Fue en el Combate de Iquique, el 21 de mayo de 1879, donde Grau hunde Esmeralda y es ahí donde muere el jefe chileno Arturo Prat, salva a los sobrevivientes del barco vencido, y al bajar los marinos a tierra exclaman ¡Al Perú generoso!. Y es que Grau representaba a la patria y a su pueblo.

El 8 de Octubre de 1879, una granada disparada por el buque chileno Blanco Encalada , estalló en la torre de mando del Huáscar y Grau voló por los aires hecho pedazos, junto a su ayudante Diego Ferré.
Fuente: Mar Peruano

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Caballeros hasta la muerte: la amistad de Miguel Grau y Arturo Prat pese a la guerra



GRAU
por Manuel González Prada

Pájinas Libres, 1885

8-10-2006
     
I

Épocas hai en que todo un pueblo se personifica en un solo individuo: Grecia en Alejandro, Roma en César, España en Carlos V, Inglaterra en Cromwell, Francia en Napoleón, América en Bolívar. El Perú en 1879 no era Prado, La Puerta ni Piérola, era Grau.

Cuando el Huáscar zarpaba de algún puerto en busca de aventuras, siempre arriesgadas, aunque a veces infructuosas, todos volvían los ojos al Comandante de la nave, todos le seguían con las alas del corazón, todos estaban con él. Nadie ignoraba que el triunfo rayaba en lo imposible, atendida la superioridad de la escuadra chilena; pero el orgullo nacional se lisonjeaba de ver en el Huáscar un caballero andante de los mares, una imajen del famoso paladín que no contaba sus enemigos antes del combate, porque aguardaba contarles vencidos o muertos.

Nosotros, lejítimos herederos de la caballerosidad española, nos embriagábamos con el perfume de acciones heroicas, en tanto que otros, menos ilusos que nosotros i más imbuidos en las máximas del siglo, desdeñaban el humo de la gloria i s'engolosinaban con el manjar de victorias fáciles i baratas.

I
¡Merecíamos disculpa!

El Huáscar forzaba los bloqueos, daba caza a los transportes, sorprendía las escuadras, bombardeaba los puertos, escapaba ileso de las celadas o persecuciones, i más que nave, parecía un ser viviente con vuelo de águila, vista de lince i astucia de zorro. Merced al Huáscar, el mundo que sigue la causa de los vencedores, olvidaba nuestros desastres i nos quemaba incienso; merced al Huáscar, los corazones menos abiertos a la esperanza cobraban entusiasmo i sentían el jeneroso estímulo del sacrificio; merced al Huáscar, en fin, el enemigo se desconcertaba en sus planes, tenía vacilaciones desalentadoras i devoraba el despecho de la vanidad humillada, porque el monitor, vijilando las costas del Sur, apareciendo en el instante menos aguardado, parecía decir a la ambición de Chile: "Tú no pasarás de aquí". Todo esto debimos al Huáscar, i el alma del monitor era Grau.
     
II

Nació Miguel Grau en Piura el año 1834. Nada notable ocurre en su infancia, i sólo merece consignarse que, después de recibir la instrucción primaria en la Escuela Náutica de Paita, se trasladó a Lima para continuar su educación en el colejio del poeta Fernando Velarde.

A la muerte del discípulo, el maestro le consagró una entusiasta composición en verso. Descartando las exajeraciones, naturales a un poeta sentimental i romántico, se puede colejir por los endecasílabos de Velarde, que Grau era un niño tranquilo i silencioso, quien sabe taciturno.

     Nunca fuiste risueño ni elocuente
     Y tu faz pocas veces sonreía
     Pero inspirabas entusiasmo ardiente,
     Cariñosa y profunda simpatía
     (Fernando Velarde)

Mui pronto debió de hastiarse con los estudios i más aún con el réjimen escolar, cuando al empezar la adolescencia s'enrola en la tripulación de un buque mercante. Seis o siete años navegó por América, Europa i Asia, queriendo ser piloto práctico antes que marino teórico, prefiriendo costear continentes i correr temporales a navegar mecido constantemente por las olas del Pacífico.

Consideró la marina mercante como una escuela transitoria, no como una profesión estable, pues al creerse con aptitudes para gobernar un buque, ingresó a la Armada nacional. ¿A qué seguir paso a paso la carrera del guardia marina en 1857, del capitán de navío en 1873, del contralmirante en 1879? Reconstituir conforme a plan matemático la existencia de un personaje, conceder intención al más insignificante de sus actos, ver augurios de proezas en los juegos inocentes del niño, es fantasear una leyenda, no escribir una biografía. En el ordinario curso de la vida, el hombre camina prosaicamente, a ras del suelo, i sólo se descubre superior a los demás, con intermitencias, en los instantes supremos.

El año 1865 hubo momento en que Grau se atrajo las miradas de toda la nación, en que tuvo pendiente de sus manos la suerte del país. Conducía de los astilleros ingleses un buque de guerra a tiempo que la República se había revolucionado para deshacer el tratado Vivanco-Pareja. Plegándose a los revolucionarios, entregándoles el dominio del mar, Grau contribuyó eficazmente al derrumbamiento de Pezet.

La popularidad de Grau empieza al encenderse la guerra contra Chile. Antes pudo confundirse con sus émulos i compañeros de armas o diseñarse con las figuras más notables del cuadro; pero en los días de la prueba se dibujó de cuerpo entero, se destacó sobre todos, les eclipsó a todos. Fué comparado con Noel y Gálvez, i disfrutó como Washington la dicha de ser "el primero en el amor de sus conciudadanos". El Perú todo le apostrofaba como, Napoleón a Goethe: "Eres un hombre".
     
III

Y lo era, tanto por el valor como por las otras cualidades morales. En su vida, en su persona, en la más insignificante sus acciones, se conformaba con el tipo lejendario del marino.

Humano hasta el exceso, practicaba jenerosidades que en el fragor de la guerra concluían por sublevar nuestra cólera. Hoi mismo, al recordar la saña implacable del chileno vencedor, deploramos la exajerada clemencia de Grau en la noche de Iquique. Para comprenderle i disculparle, se necesita realizar un esfuerzo, acallar las punzadas de la herida entreabierta, ver los acontecimientos desde mayor altura. Entonces se reconoce que no merecen llamarse grandes los tigres que matan por matar o hieren por herir, sino los hombres que hasta en el vértigo de la lucha saben economizar vidas i ahorrar dolores.

Sencillo, arraigado a las tradiciones relijiosas, ajeno a las dudas del filósofo, hacía gala de cristiano i demandaba la absolución del sacerdote antes de partir con la bendición de todos los corazones. Siendo sinceramente relijioso, no conocía la codicia --esa vitalidad de los hombres yertos--, ni la cólera violenta --ese momentáneo valor de los cobardes--, ni la soberbia --ese calor maldito que sólo enjendra víboras en el pecho--. A tanto llegaba la humildad de su carácter que, hostigado un día por las alabanzas de los necios que asedian a los hombres de mérito, esclamó: "Vamos, yo no soi más que un pobre marinero que trata de servir a su patria".

Por su silencio en el peligro, parecía hijo de otros climas, pues nunca daba indicios del bullicioso atolondramiento que distingue a los pueblos meridionales. Si alguna vez hubiera querido arengar a su tripulación, habría dicho espartanamente, como Nelson en Trafalgar: "La patria confía en que todos cumplan con su deber". Hasta en el porte familiar se manifestaba sobrio de palabras: lejos dél la verbosidad que falsifica la elocuencia i remeda el talento. Hablaba como anticipándose al pensamiento de sus con la más leve contradicción. Su cerebro discernía con lentitud, su palabra fluía con largos intervalos de silencio, i su voz de timbre femenino contrastaba notablemente con sus facciones varoniles i toscas.

Ese marino forjado en el yunque de los espíritus fuertes, inflexible en aplicar a los culpables todo el rigor de las ordenanzas, se hallaba dotado de sensibilidad esquisita, amaba tiernamente a sus hijos, tenía marcada predilección por los niños. Sin embargo, su enerjía moral no s'enervaba con el sentimiento como lo probó en 1865 al adherirse a la revolución: rechazando ascensos i pingües ofertas de oro, desoyendo las sujestiones o consejos de sus más íntimos amigos, resistiendo a los ruegos e intimaciones de su mismo padre, hizo lo que le parecía mejor, cumplió con su deber.

Tan inmaculado en la vida privada como en la pública, tan honrado en el salón de la casa como en el camarote del buque, formaba contraste con nuestros políticos i nuestros guerreros, existía como un verdadero anacronismo.

Como flor de sus virtudes, trascendía la resignación: nadie conocía más el peligro, i marchaba de frente, con los ojos abiertos, con la serenidad en el semblante. En él, nada cómico ni estudiado: personificaba la naturalidad. Al ver su rostro leal i abierto, al cojer su mano áspera i encallecida, se palpaba que la sangre venía de un corazón noble i jeneroso.

Tal era el hombre que en buque mal artillado, con marinería inesperta, se vió rodeado i acometido por toda la escuadra chilena el 8 de octubre de 1879.
     
IV

En el combate homérico de uno contra siete, pudo Grau rendirse al enemigo; pero comprendió que por voluntad nacional estaba condenado a morir, que sus compatriotas no le habrían perdonado el mendigar la vida en la escala de los buques vencedores. Efectivamente. Si a los admiradores de Grau se les hubiera preguntado qué exijían del Comandante del Huáscar el 8 de Octubre, todos habrían respondido con el Horacio de Corneille: ¡Que muriera!".

Todo podía sufrirse con estoica resignación, menos el Huáscar a flote con su Comandante vivo. Necesitábamos el sacrificio de los buenos i humildes para borrar el oprobio de malos i soberbios. Sin Grau en la Punta de Angamos, sin Bolognesi en el Morro de Arica ¿tendríamos derecho de llamarnos nación? ¡Qué escándalo no dimos al mundo, desde las ridículas escaramuzas hasta las inesplicables dispersiones en masa, desde la fuga traidora de los caudillos hasta las sediciones bizantinas, desde la maquinaciones subterráneas de los ambiciosos vulgares hasta las tristes arlequinadas de los héroes funambulescos!

En la guerra con Chile, no sólo derramamos la sangre, exhibimos la lepra. Se disculpa el encalle de una fragata con tripulación novel i capitán atolondrado, se perdona la derrota de un ejército indisciplinado con jefes ineptos o cobardes, se concibe el amilanamiento de un pueblo por los continuos descalabros en mar i tierra; pero no se disculpa, no se perdona ni se concibe la reversión del orden moral, el completo desbarajuste de la vida pública, la danza macabra de polichinelas con disfraz de Alejandros i Césares.

Sin embargo, en el grotesco i sombrío drama de la derrota, surjieron de cuando en cuando figuras luminosas i simpáticas. La guerra, con todos sus males, nos hizo el bien de probar que todavía sabemos enjendrar hombres de temple viril. Alentémonos, pues: la rosa no florece en el pantano; i el pueblo en que nacen un Grau i un Bolognesi no está ni muerto ni completamente dejenerado. Regocijémonos, si es posible: la tristeza de los injustamente vencidos conoce alegrías sinceras, así como el sueño de los vencedores implacables tiene despertamientos amargos, pesadillas horrorosas.

La columna rostral erijida para conmemorar el 2 de Mayo se corona con la victoria en actitud de subir al cielo, es decir, a la rejión impasible que no escucha los ayes de la víctima ni las imprecaciones del verdugo. El futuro monumento de Grau ostentará en su parte más encumbrada un coloso en ademán d'estender el brazo derecho hacia los mares del Sur.

Catalina de Rusia fijó en una calle meridional de San Petersburgo un cartel que decía: "Por aquí es el camino a Constantinopla". Cuando la raza eslava siente impulsos de caminar hacia las tierras verdes" ¿no recuerda las tentadoras palabras de Catalina? Si Grau se levantara hoi del sepulcro, nos diría... Es inútil repetir sus palabras: todos adivinamos ya qué deberes hemos de cumplir, adónde tenemos que dirijirnos mañana.

Fuente: Red Voltaire

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PELLUHUE - CURANIPE

AVES DE LA CALETA CURANIPE RESGUARDADAS POR EL S.A.G.

¡¡¡¡¡ PROTEGIDAS POR LEY !!!!RESPUESTA FORMAL DEL S.A.G.

14.agosto.2008

Dando respuesta a don Juan (el editor del Blog), le puedo indicar que las aves que se menciona y que se encuentran gran parte del año en esta caleta, están protegidas por la Ley de Caza y su Reglamento (http://www.sag.cl/ ), además, está prohibido (según esta normativa) la caza o captura de estas aves cerca de casas habitación como ocurre en este lugar. Si se detecta caza o daños a estas aves debe acudir a Carabineros de Chile a hacer la denuncia puesto que está más cerca del lugar (fono 73-2673093) también puede hacerla llegar a la oficina SAG más cercana que se encuentra en Cauquenes (fono 73-2512124 )

Lo invito a informarse sobre esta normativa en nuestra página web y sobre las categorías de conservación de las especies que están listadas en el reglamento.

Atte.,

Luis Arturo Villanueva R.

Encargado Regional Subprograma de Protección de los
Recursos Naturales Renovables
SAG Región del Maule


CHANCO - LOANCO - LOS RUILES

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